El líquido y los desechos pronto comienzan a acumularse en el cuerpo cuando los riñones no funcionan según lo previsto. Durante un período de tiempo, esto puede llevar a una variedad de problemas de salud, como poner más estrés en el corazón. Un curso práctico de acción para minimizar este tipo de problema es cambiar la ingesta diaria de alimentos para que sea más compatible con los riñones. En las primeras etapas de esta enfermedad, la dieta puede permanecer sin cambios de manera confiable, pero cuando la enfermedad se vuelve más avanzada, será necesario realizar los cambios apropiados. Por ejemplo, se beneficiará limitar la ingesta de líquidos, fósforo y potasio.

Potasio

El potasio es un mineral muy común que presenta diferentes tipos de alimentos. Este mineral es beneficioso por su capacidad para ayudar a que los músculos funcionen correctamente. Sin embargo, comer una dieta que sea demasiado rica en potasio puede llevar a una variedad de problemas, como debilidad muscular y calambres. No hay un límite establecido sobre la cantidad de potasio aceptable para el paciente con problemas renales, por lo que será necesario que su médico le brinde orientación para satisfacer las necesidades específicas.

Sin embargo, hay muchos alimentos muy aceptables con bajo contenido de potasio. Pueden incluir pollo, pan blanco, lechuga, pimientos, coliflor, piñas, arándanos y manzanas.

Fósforo

El fósforo es un tipo de mineral muy común. Se combina con la vitamina D y el calcio para ayudar a mantener la fortaleza de los huesos. Sin embargo, el nivel de fósforo es controlado por los riñones sanos. En el caso de que los riñones se vuelvan menos efectivos, existe el riesgo de que el fósforo se acumule en la sangre. Con el tiempo esto puede llevar a una baja densidad ósea.

Un simple cambio en la dieta puede ayudar a limitar el fósforo, pero también existe la opción de tomar un aglutinante de fosfato recetado por su médico. Cuando se combina con una dieta saludable, esta es una excelente opción para prevenir la acumulación de fósforo.

Fluidos

Si bien una ingesta regular de líquidos es esencial para vivir, la persona que padece una enfermedad renal puede beneficiarse de tener un control adecuado sobre cuánto se consume. Los riñones menos efectivos no son tan útiles para eliminar el exceso de líquido, por lo que beber menos puede ser útil. La insuficiencia cardíaca, la hinchazón y la presión arterial alta son algunos de los problemas asociados con demasiado líquido. Además, existe el riesgo de que se acumule líquido en la región de los pulmones, lo que dificulta la respiración.

La necesidad de reducir los líquidos puede variar según la etapa de la enfermedad. Además, sería necesario limitar la ingesta de alimentos con mucho líquido.

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