Postura y alineación de la rodilla

Las rodillas son las articulaciones más grandes del cuerpo, controladas por músculos muy poderosos y que soportan niveles muy altos de estrés físico en el movimiento y las actividades. Las rodillas están diseñadas para soportar el peso del cuerpo y propulsar el cuerpo al caminar y correr. Las dos articulaciones forman la propia rodilla, la principal entre el extremo inferior redondeado grande del fémur y el extremo superior expandido plano de la tibia y la segunda entre las facetas pequeñas detrás de la rótula y la cara anterior de los cóndilos femorales. La rodilla se mantiene unida por ligamentos grandes y poderosos, dos en los lados conocidos como los ligamentos colaterales medial (interior) y lateral (exterior). Los dos restantes son internos y se conocen como los ligamentos cruzados anterior y posterior.

Los ligamentos colaterales impiden que la rodilla se doble excesivamente hacia los lados para golpear la rodilla o la pierna arqueada, y los ligamentos cruzados previenen el movimiento anormal de la rodilla hacia delante y hacia atrás. Los músculos grandes de la rodilla, el cuadriceps y los isquiotibiales controlan el movimiento de la rodilla y proporcionan un poder dinámico para la articulación, y los músculos de las nalgas también influyen significativamente en la función de la rodilla. La postura de las articulaciones de la rodilla puede afectar significativamente la capacidad de la rodilla para funcionar en actividades normales. La rótula, con lesiones, tiempo o actividad repetitiva, puede desarrollar un problema de dolor relacionado con el hecho de no seguir bien el surco formado por los cóndilos femorales.

La deformidad de la rodilla de golpe puede formarse a medida que la rodilla se convierte en artrosis, especialmente en el compartimento lateral de la rodilla, abriendo el interior de la articulación hasta un grado y colocando un estiramiento en el ligamento colateral medial. La deformidad de la pata del arco hace lo contrario, con un mayor desgaste del compartimento medial y un estiramiento aplicado al ligamento colateral lateral. Si se lesiona una rodilla, la persona tenderá a mantener la articulación alrededor de treinta grados de flexión, donde los pies de la articulación se relajarán más, y en algunos casos la rodilla se recuperará, pero se perderá parte de la extensión completa de la articulación, un problema conocido como deformidad de flexión fija.

La evaluación de la fisioterapia consiste en controlar la alineación de la rodilla en dirección lateral y frontal y posterior, teniendo en cuenta la alineación de los pies, lo que también puede afectar materialmente la postura de la rodilla. El fisio medirá el rango de movimiento de la rodilla, observando la alteración en el poste de la rodilla que se produce durante la acción. El tratamiento puede incluir ejercicios, arriostramiento, estiramientos y plantillas.

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