¿Por qué fumamos?

Si le preguntas a la gente por qué fuman, a menudo obtienes algunas respuestas interesantes. Pueden decir que les ayuda a relajarse o concentrarse en un problema difícil. A veces les da algo que ver con sus manos. Algunos dicen que disfrutan fumando, mientras que otros saben que ese es un hábito que es difícil de romper. La verdad es mucho más simple: los fumadores se agregan a la droga nicotina. Además, los cigarrillos están diseñados como sistemas eficientes de suministro de nicotina. Los fumadores son muy buenos para mantener los niveles deseados de nicotina en la sangre al regular el consumo de cigarrillos. Entonces, ¿qué tiene de especial la nicotina y por qué es tan adictiva? La nicotina es un insecticida, ciertamente uno natural, y es un veneno muy potente. La nicotina ha evolucionado como la forma en que las plantas de tabaco evitan ser comidos por insectos. Desafortunadamente para los humanos, la estructura de la nicotina es muy similar al neurotransmisor, la acetilcolina. La acetilcolina está involucrada en las vías de placer y recompensa en el cerebro. A los 10 segundos de haber fumado un cigarrillo, la nicotina golpea y afecta al cerebro produciendo una mezcla alta. Curiosamente, la influencia que tiene la nicotina en el cerebro depende de la dosis. A dosis bajas, actúa como un estimulante y aumenta la concentración, a dosis más altas actúa como relajante. Los efectos farmacológicos de la nicotina en el cerebro son complejos e influyen en varias vías de placer, de manera similar a otras drogas adictivas como las anfetaminas. La nicotina no es el único compuesto adictivo en el humo del cigarrillo. La investigación ha demostrado que el acetaldehído, también presente en el tabaco, actúa en combinación con la nicotina para aumentar las propiedades placenteras de la nicotina.

Adicción a la nicotina y otros factores

Los factores que afectan la respuesta de un individuo a la nicotina son complejos, como lo es la naturaleza y la profundidad de la adicción en sí. De hecho, una minoría de personas parece ser inmune de manera confiable y puede fumar regularmente y permanecer sin adicción. Cabe destacar que esta representación de minoría de fumadores y empresas no supera el 10% del total. Se ha encontrado que los factores genéticos influyen en cuán adictos a la nicotina nos volvemos. Los fumadores con un cierto perfil genético encuentran muy difícil darse por vencido. Desafortunadamente, el mismo perfil genético también aumenta sus posibilidades de desarrollar cáncer de pulmón por fumar. Investigaciones recientes han demostrado que las mujeres parecen tener más dificultades para dejar de fumar que los hombres. A las personas con pigmentos oscuros también les resulta más difícil dejar de fumar que a aquellas con pieles más claras. Esta última observación puede deberse al hecho de que se sabe que la nicotina interactúa con la melanina, el pigmento responsable de la coloración de la piel.

Parece que las compañías tabacaleras han sabido desde la década de 1960 que la nicotina es el componente adictivo del tabaco, pero han elegido, por razones obvias, no admitirlo, hasta hace poco.

Dejar de fumar es difícil

El tabaco es difícil de abandonar, pero no imposible. Con el apoyo es posible convertirse en libre de humo. El fumador debe admitir que son adictos a las drogas y, como con otras adicciones, necesitan ayuda para dejar de fumar. Los adictos que aceptan apoyo, ya sea a través de un programa, a través de la terapia de reemplazo de nicotina, o por otros medios activos, tienen más probabilidades de romper este hábito pernicioso y mortal que el pavo frío solo.

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