Información sobre alergias infantiles

Todos los niños parecen tener algún tipo de alergia infantil. Yo era alérgico a las fresas cuando estaba en la escuela primaria … pero tal vez eso se debió a tener que escoger muchas de ellas cada verano. En cualquier caso, esa alergia desapareció a medida que envejecía, como parecen hacer muchas alergias infantiles. Obviamente, algunas alergias son más serias y presentan mayor exposición al niño. Las alergias al maní y ser alérgico al jarabe de maíz pueden presentar escenarios potencialmente mortales que deben protegerse constantemente. Como representan una exposición de este tipo, también afectan gravemente a todo el entorno familiar, especialmente cuando viajan o asisten a una fiesta de cumpleaños. El jarabe de maíz complica aún más el problema porque se produce en todo tipo de alimentos procesados. Por lo tanto, los padres nunca pueden abandonar su vigilancia.

Los antibióticos y la deficiencia de vitamina D pueden llevar a las alergias alimentarias infantiles

Afortunadamente, de vez en cuando, la investigación médica hace algunos avances para proporcionar información sobre lo que se puede hacer para reducir el potencial de alergia. Dos de estos casos han sido reportados recientemente a través de la Academia Americana de Pediatría. El primero estableció que el aumento en el uso de antibióticos en el primer año de vida de un niño conduce a una mayor incidencia de alergias a los alimentos. Se cree que esto ocurre porque los antibióticos alteran las bacterias (buenas y malas) que crecen y forman una relación funcional en el intestino del niño. Perturbar el equilibrio permite que las alergias a los alimentos se afiancen.

La segunda idea es que la deficiencia de vitamina D también puede sentar las bases para las alergias a los alimentos. Un estudio extenso en Australia (un país con altas tasas de alergia alimentaria y deficiencias de vitamina D) ha demostrado una fuerte correlación entre la deficiencia de vitamina D y la propensión a las alergias alimentarias. Los resultados de estos estudios sugieren, entonces, que la suficiencia de vitamina D es un factor protector real en la prevención de alergias a los alimentos en el primer año de vida de un niño.

Dos soluciones básicas

El problema de la deficiencia de vitamina D es uno más fácil de resolver. Haga que su pediatra revise el nivel de vitamina D de su hijo. Se realiza a través de un simple análisis de sangre. Cualquier deficiencia se puede corregir con medicamentos. Una deficiencia de vitamina D no es infrecuente. Tomamos suplementos de vitamina D por orden del médico todos los días. La vitamina D es importante por muchas razones, así que no pase por alto esta simple prueba. Evitar una alergia alimentaria hará que la vida sea mucho más placentera para su hijo y mucho más fácil para usted.

La cuestión de los antibióticos es otra cuestión similar. Si la situación médica lo justifica y su pediatra dice que su bebé necesita un antibiótico, que así sea. Tenemos antibióticos para ser usados ​​cuando son necesarios. Por otro lado, no intente convencer al médico de que administre un antibiótico cuando no sea necesario. Esto solo crea resistencia al medicamento y altera el recuento de bacterias en el sistema del bebé.

Por lo tanto, siguiendo esa guía directa para controlar los niveles de vitamina D y no abusar de los antibióticos, usted y su hijo pueden reducir el potencial de alergias alimentarias para su hijo. Tu hijo será más feliz y tu vida será más fácil.

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