Esta es la segunda parte de mi artículo sobre el estrés. Mi consejo es evitarlo siempre que sea posible!

Algunas veces hemos estado sufriendo de estrés durante tanto tiempo que casi nos acostumbramos. Esto es peligroso ya que luego consideramos la forma en que nos sentimos y actuamos como “normales”, simplemente porque no podemos recordar ser de otra manera. Hay muchas señales de advertencia de estrés. A continuación se enumeran algunos de ellos:

  • Cambios de humor
  • Auto-abuso
  • Resfriados sin fin
  • Insomnio
  • Incapacidad para concentrarse
  • Falta de perdón, tanto de los demás como de ti mismo
  • Pérdida de memoria
  • Sudoración excesiva
  • Confusión
  • Risa nerviosa o inapropiada
  • La ira, a menudo culmina en estallidos de lágrimas.
  • Pensamientos suicidas

(Si tiene pensamientos suicidas con regularidad, ¡necesita ayuda profesional AHORA!)
Respecto al resto; Si marca una gran cantidad de las casillas anteriores, debe echar un vistazo a su vida.

USTED es la persona más importante en su vida. Sí, sé que amas a tu pareja, a tus hijos, a tus padres, a tu jefe (bueno, ¡quizás no a este último!), Pero si no empiezas a ponerte primero, te vas a caer de tu posición. No me digas que no tienes tiempo para considerarte … seguro que has encontrado el tiempo para estar enfermo o tener un colapso, ¡porque no tendrías otra opción!

Er, mancha la perorata, alguien?

Entonces, ¿hacer Pilates puede ayudar a disminuir sus niveles de estrés? Bueno, para citar a un conocido bulldog, “¡Oh, sí!”

Muchos de mis clientes se mezclan en clase con sus hombros encorvados alrededor de sus orejas y una expresión tensa en sus caras. ¡No, no es porque odien venir!

Todos han tenido días estresantes. Algunos son madres que trabajan, otros están jubilados, otros son médicos, dentistas, funcionarios públicos. Y un contador. Muchos han conducido flechas a través del tráfico en hora punta para llegar allí, o han arreglado una niñera o han alimentado a los caballos temprano o han presionado a su esposo para que prepare el té … solo para estar allí. Es humilde, en realidad, y me motiva a darles la mejor clase que puedo. Y mientras hacemos nuestros Pilates, observo cómo sus tensos y dolorosos hombros se alejan de sus orejas, sus cansadas espinas se enderezan, sus rostros tensos y preocupados comienzan a relajarse. A veces comienzan a bostezar … no al aburrimiento, sino a la relajación de los músculos que te ayudan a respirar. Y a menudo nos reímos. Me responden de nuevo. Frecuentemente. A veces alguien hace un comentario tan gracioso que todos (incluyéndome a mí) caen aullando de risa.

Está todo bien.

Y al final son más altos. Sonriente. Hombros hacia abajo y alejados de sus orejas. Y casi flotan por la puerta. Se sienten mucho mejor. Y me lo dicen. Y eso, para mí, hace que todo valga la pena.

En pocas palabras, este viejo dicho lo dice todo:

“Cambia las cosas que puedas. Acepta las cosas que no puedes. Ten la sabiduría de saber la diferencia”.

Y ven a tus clases de pilates.

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