Si alguien te dijera que algún día podrías estar virtualmente libre de tartamudez, ¿lo creerías? ¿Qué pasaría si te dijeran que ya sabías los secretos para lograr esto? ¿Qué diría entonces? Bueno, si me hubieras preguntado antes de cumplir los veinte años, no lo hubiera creído.

Dependiendo de cuánto tiempo tartamudea alguien, y de la cantidad de terapeutas y programas diferentes que han intentado, pueden ser muy cínicos sobre la posibilidad de superar el tartamudeo. ¿Adivina qué? Entiendo esto y es por eso que quiero ser totalmente honesto en los siguientes artículos. Voy a decirte la verdad y no daré ningún golpe sobre cómo dejar de tartamudear y cómo empezar a hablar de manera más fluida y fluida. Algunas de las cosas que comparto con ustedes serán muy alentadoras, mientras que otras pueden ser un poco frustrantes y desalentadoras EN PRIMERO. Todos sabemos que la verdad puede ser difícil de entender a veces, sin embargo, creo que lo apreciará más.

Mi nombre es Michael Williams y tartamudeé durante toda mi infancia y hasta bien entrada la edad adulta. Ciertamente hubo momentos en los que tartamudeaba menos y en momentos en que apenas podía hablar sin tartamudear. Sé lo que se siente cuando me prometen levantar la mano en la escuela o en el trabajo. Sé cómo se siente tener que arreglar mi vida entera para evitar situaciones en las que pueda tartamudear. Si bien no dejé que esto controle mi vida, la presión de tener que luchar con esto fue agotadora, por decir lo menos. A veces, llegué a un punto en el que me di cuenta de que no podía estar realmente satisfecho, satisfecho y tan productivo como podría si continuaba dejando que la tartamudez me limitara.

No fue hasta que me quedó claro que el tartamudeo, o lo que yo llamo, el tartamudeo situacional (aquí es donde uno no tartamudea el 100% del tiempo, sino solo en ciertas situaciones) fue en realidad un comportamiento o condición temporal. No era “quién” era, era lo que hacía. También fue una condición que experimenté dependiendo de una variedad de factores diferentes, como el estrés, la confianza, la autoestima, los pensamientos, las actitudes, las emociones, la salud, el medio ambiente y más. Ahora puedo escuchar a algunos de ustedes diciendo: “¿Bueno, no es genético el tartamudeo?” Y, “¿Cómo puedes probar que no es una condición permanente?” Bueno, sí creo que puede ser genético y, en algunos casos raros, permanente. Sin embargo, en mi caso, decidí creer que no era permanente y que podía hacer algo al respecto. La experiencia y la investigación posteriores lo confirmarán.

Así que ahora voy a compartir con ustedes el primer secreto que descubrí que usted y yo ya sabemos.

Secreto # 1. Hablar con fluidez y fluidez es un comportamiento aprendido. Al descubrir un daño cerebral grave, e incluso en algunos de esos casos, el cerebro humano tiene la capacidad de establecer nuevas conexiones, crear nuevos recuerdos y aprender nueva información. El cerebro también puede redirigirse o reorganizarse para que se desvíe un área dañada, de modo que un área no dañada pueda recuperarse.

No importa su edad o sus años de tartamudeo, tiene la capacidad de aprender nuevos comportamientos y nuevas habilidades. Hablar es un comportamiento y una habilidad. Por lo tanto, si puede aprender nuevos comportamientos y nuevas habilidades, entonces puede aprender a hablar con fluidez y fluidez. Las únicas preguntas son, ¿cómo y durante cuánto tiempo? Amigos, dejen que esta información les brinde esperanza, ánimo e inspiración. Deja que esto te dé poder porque es absolutamente cierto. Puede aprender a hablar con mayor fluidez y fluidez si solo aprende cómo y practica esas técnicas o estrategias durante el tiempo que sea necesario para dominar la habilidad. He utilizado esta misma filosofía para aprender no solo a hablar con mayor fluidez, sino también para aprender español (que todavía estoy aprendiendo, fue algo perezoso), cómo crear sitios web, grabar videos, grabar audio, hacer gráficos y muchos otras cosas. ¿Adivina qué? También ha utilizado esta forma de pensar para aprender a leer, escribir, conducir, andar en bicicleta, escribir, hablar varios idiomas y muchas otras cosas, ¿no es así? ¿Por qué no aplicarlo al habla?

En el siguiente artículo compartiré contigo un segundo secreto que ya sabes.

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