¿Comida, amigo o enemigo?

El tema de la comida es un tema maravilloso para el debate y la discusión, ya que la comida es relevante para todos nosotros. La gente come alimentos por muchas razones diferentes: nutricional, emocional e incluso social. Dentro de estas motivaciones hay una mina de oro de información para elevar nuestra conciencia acerca de los alimentos. ¿Es la comida mi amigo o mi enemigo? ¿Qué me impulsa a comer? ¿De qué tiene hambre mi alma? ¿Qué es lo que realmente necesito? En última instancia, lo que comemos es una elección personal para cada uno de nosotros.

Nuestras elecciones de alimentos y las motivaciones para comer pueden tener un efecto positivo o negativo en nuestra salud, especialmente con el tiempo. Hay un viejo dicho: “comer para vivir, no vivir para comer”. Este adagio nos advierte que comer puede tomar el foco de nuestras vidas, en lugar de elegir disfrutar la comida como una forma de alimento para alimentar nuestra energía. Cuando una persona se obsesiona o es compulsiva a la hora de pensar sobre qué alimentos come, los alimentos inaceptables pueden ser percibidos como “el enemigo”. Los juicios mentales sobre los alimentos pueden crear tanto estrés en el complejo cuerpo / mente que encienden el miedo en el sistema, lo que puede comprometer el funcionamiento inmunológico del cuerpo. La comida se convierte en un enemigo en lugar de un amigo. Esta creencia de que ciertos alimentos son vergonzosos o prohibidos puede manejarse de una manera más positiva. Considera a mi amiga Leela, que come por razones nutricionales.

Leela fue diagnosticada con cáncer de mama hace unos años. Ella tuvo que someterse a una cirugía y seguimiento de fisioterapia. Tan pronto como recibió el diagnóstico de cáncer, comenzó a investigar cómo mejorar y cambiar su dieta para ser más duradera en lugar de comer una dieta inductora de cáncer. Ella se responsabilizó de su futuro comiendo conscientemente. Este nuevo régimen fomentó la salud y el bienestar al comer alimentos vivos. Al eliminar los azúcares, las grasas, los OGM, las carnes, los lácteos y los alimentos procesados, y comer verduras orgánicas frescas cultivadas localmente, volvió a cobrar vida. Ahora come alimentos orgánicos y toma una gran variedad de hierbas y suplementos, toma bebidas verdes para mejorar la vida y lleva agua filtrada con ella. He estado en un par de funciones sociales con Leela y la observo cuando no puede obtener los alimentos que prefiere y, en cambio, tiene que comer alimentos no orgánicos. Cuando esto sucede, la observo bendiciendo la comida y pidiendo que su cuerpo se rejuvenezca. Ella permite que la luz de la conciencia la guíe a comer con atención, en lugar de preocuparse de que los pesticidas de zanahorias no orgánicas la maten. Ella se ríe y dice: “El miedo a la comida es más dañino que la elección de la comida, ¡así que disfrutémosla!”

Comer emocionalmente es una práctica común para muchos de nosotros. En este caso, la comida a menudo vacila entre ser el mejor amigo o el peor enemigo. Comer emocionalmente puede incluir: hacer dieta, comer en exceso, comer poco, atracarse, purgarse o comer compulsivamente. En momentos de estrés, la comida puede ser la única comodidad disponible que está disponible. Sin embargo, usar la comida como una herramienta para adormecer nuestros sentimientos no mejora nuestro bienestar. Puede llevarnos a un ciclo de restricción de alimentos a lo largo de la semana para consumir el sueño de pizza y arroz durante el fin de semana. En lugar de que la comida sea un amigo y un compañero saludable a través de nuestras vidas, se convierte en el enemigo que debe ser derrotado. Consumir alimentos en lugar de lidiar con emociones incómodas es un patrón que podemos cambiar con el tiempo. Comer con atención comienza preguntando: “¿De qué tengo hambre realmente?” Tal vez un paseo y una charla estén más alineados con nuestro bienestar emocional.

¿Qué hay de comer socialmente? Comer en restaurantes con amigos es una actividad social frecuente. Debido a que las opciones saludables son limitadas en muchos restaurantes, estos tiempos requieren un ingenio creativo para adaptar lo que está en el menú a nuestras necesidades dietéticas particulares. Algunos restaurantes están de acuerdo con esto y otros rechazan los cambios en el menú regular. Acudo a un restaurante tailandés regularmente con amigos y pido brócoli al vapor y arroz integral con un rollo de verduras frescas, en lugar de ricos y picantes platos. Cuando llega la comida, todos están contentos con la comida que eligieron y a nadie le importa que coman de manera diferente. Socializamos en restaurantes para visitar y compartir nuestras vidas entre nosotros. La comida es simplemente el conducto para que eso suceda. Podemos optar por pedir alimentos que funcionen para nosotros sin compromiso. Este hábito me ha ayudado a relajarme con la comida y comer cosas que sé que me harán sentir vivo y nutrido.

Comer conscientemente y ser conscientes de nuestras motivaciones para comer puede tener un efecto positivo en nuestra salud y bienestar a largo plazo. La comida es un regalo de la tierra, así que, ¿por qué no convertirla en un amigo y disfrutar de este viaje físico en lugar de luchar contra él y convertir el alimento en enemigo? ¡Buen provecho!

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