Mi tartamudeo se desarrolló cuando tenía alrededor de 12. Mis padres me dejaron seguir con la corriente hasta que yo tenía alrededor de 13. Estaba ingresando al último año de mi escuela de gramática y tenía dos opciones: unos meses en el campamento donde me enseñaron técnicas de terapia de tartamudez o Actividades de terapia tres veces por semana antes de la escuela. Elijo el segundo porque no quería que me encerraran.

Mi primer terapeuta del habla fue una anciana, una logopédica, que había estado tratando con niños tartamudos como yo durante los últimos 20 años. Las actividades de terapia del habla fueron logopédicas puras e involucraron leer en voz alta, aprender a articular cuando se lee y hablar, leer en voz alta y luego repetirlo para mantenerme enfocado en el contenido, respirar al principio de la oración o si hay una coma En el texto y aprende a hablar despacio. Lo hice muy bien y los resultados fueron visibles justo después de unos meses. Comencé en septiembre y para diciembre había recuperado mi confianza en sí mismo y podía hablar mucho más fluido.

Pero mi terapeuta tuvo que mudarse a otra ciudad y como no estaba practicando en casa, el discurso regresó a donde había estado antes de septiembre. A la edad de 16 años comencé otras actividades de terapia del habla para mi tartamudeo. Esta vez fue un psicólogo y el punto principal fue analizar mis sentimientos, las razones del tartamudeo del habla, mis antecedentes y otras cosas relacionadas con mi pasado y futuro personal. Hicimos hipnosis, ejercicios de respiración y todo tomó más de 5 años. No ayudó mi discurso, pero me ayudó a entenderme mejor y superar el período más difícil de mi vida, que fue la edad adolescente.

Los últimos ejercicios de terapia del habla comenzaron con un terapeuta tartamudo que se encontraba entre los 3 primeros en Eslovaquia en ese momento. Hicimos muchos ejercicios de respiración: respirando en el vientre, no en el pecho, comenzando cada oración muy suave, leyendo en voz alta y otras cosas que ayudaron nuevamente. Después de casi un año fui “declarado” como sano.

Tengo 32 años ahora y todavía tartamudeo. Todas esas actividades de terapia del habla me ayudaron mucho, pero como no estaba practicando todos los días, no pude lograr que llegasen al 100% a la realidad. PERO, hubo otras actividades con respecto a mi autoconfianza que me ayudaron y es por eso que tengo fluidez cuando quiero hacerlo.

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